18 may. 2012

Rockuerdo Nuevaola80: El pecado original, insert por Jesús Ordovás

'El pecado original' (pocas veces se ha elegido tan acertadamente un título para un recopilatorio de maquetas) fue un selección de las primeras grabaciones de diferentes grupos que, a la postre, se significaron de una u otra manera en lo que se vino a llamar la "movida madrileña". Los Bólidos, Las Chinas, Los Nikis, El Aviador Dro y sus Obreros Especializados, Los Negativos, Humano Mecano, Gabinete Caligari y Parálisis Permanente son los protagonistas totales de este artefacto sonoro que veía la luz en 1986 de la mano de Dro/Gasa.

Lejos de querer realizar una crítica al uso, este Rockuerdo Nuevaola80 pretende tan sólo (o mejor dicho, ni mas ni menos) recuperar las palabras que el gran Jesús Ordovás plasmaba en el "insert" que acompañaba al vinilo, en el que queda constatada, una vez mas, esa manera tan sencilla y, no por ello menos documentada, de narrar cualquier aspecto de la vida musical que acontecía a su alrededor. Personalmente, siempre echaré de menos ese "gracejo profesional" que le caracterizó en su mítico "Diario Pop". Gracias Jesús por tantos años de consistente información.

Hace cinco años éramos más jóvenes, más guapos, más inocentes y más rebeldes. Sobre todo Isabel, la guitarrista de Los Rebeldes, que fue la que se encargó de reunir en un local de la calle Primavera al resto de la ya legendaria banda madrileña: Javier (bajo), Antonio (guitarra), Carmen (cantante), Merche (coros) y Carlos (batería). Isabel acababa de abandonar el Paraíso de “El Zurdo” porque era una rebelde y tenía ganas de formar una banda propia. Pero a los cuatro días de grabar su primera maqueta con Jesús Gómez, en Doublewtronics, su fama llegó a Barcelona a través de Disco Expres, y Los Rebeldes catalanes les conminaron a abandonar tal nombre. A Isabel no se le había ocurrido registrar legalmente el nombre, porque lo último que se le podía pasar por la imaginación, es que unos rebeldes empezaron firmando papeles. Así que buena parte de su rebelión y su inocencia la perdieron cuando tuvieron que cambiar su nombre. Pero se juraron que a partir de entonces nadie les cogería, y así nacieron Los Bólidos. Los Bólidos tocaron en todas y cada una de las salas y bares que se fueron abriendo en Madrid en los albores de la década: Alfil, Raíces, Carolina, el Sol, Marquee… y Caminos. Pero su excitante carrera acabó cuando el Ejército se llevó a Antonio y Javier. Aunque sus canciones siguieron sonando en la Radio. Sobre todo esas “Ráfagas” y “Oh, oh, oh, (Paraíso)”, forman parte del “Pecado Original”.

También Los Nikis fueron uno de los culpables del incontrolado robo de transistores y radiocassettes, que trajo de cabeza a la policía madrileña y de Algete durante los primeros años 80. Como sus canciones solamente se podían oir en la Radio (el dia que llevaron su primera maqueta a Onda Dos, no dejamos de bailar hasta que nos echaron a la calle), la gente tenía que grabarlas. Así que sus fans hicieron como el donostiarra Poch; se ponían la gabardina de mods y deambulaban por los grandes almacenes de Madrid a la espera de la ocasión… Porque el que no tuviera radiocassette en aquellos momentos en que todas las canciones estaban grabadas en cinta se perdía toda la emoción de oir canciones como “Mi chica se ha ido a Katmandú” o “Rumbo a Manhattan”; canciones que incluimos aquí como un homenaje a esa época en que todavía no había “walkmans” ni las chicas del Gran Musical conocían a Emilio, Santiago, Joaquín, Rafa y Arturo.

Aunque esas chicas, por no conocer, no conocía ni a Las Chinas, un auténtico “grupo de chicas” con la “punki” Speedy a la batería, Miluca a las teclas, Montse al bajo, Luna a la guitarra y José de cantante. Sus primeras actuaciones fueron toda una sorpresa para la época (sobre todo cuando tocaba la batería una chica de doce años; antes que entrara la divertida Speedy), pero la sorpresa se fue convirtiendo en emoción. Porque para tocar en Carolina, El Sol, RockOla y el resto de los locales del circuito madrileño, en un momento en que había una competencia feroz para alcanzar el éxito (una vez perdida la inocencia de los primeros días) hacían falta agallas. Y las chicas las tenían. Eran “guerreras”. Tanto, que acabaron peleándose entre sí, precisamente cuando estaban a punto de grabar su primer LP, después de su single “salvaje”. Dos de las canciones que iban a salir en aquel álbum (“23 de Enero” y “Chicos en la calle”) están también incluidas en esta selección.

Los Negativos fueron otro de los grupos madrileños (también hay unos Negativos en Barcelona) que animaron las tardes y noches de una ciudad que despertaba de un largo letargo. Tocaron en fiestas, colegios y pequeñas salas como El Jardín. Sus canciones sonaron en Onda Dos FM, en RNE, Radio Popular y RCE, pero a la hora de dar el salto definitivo son una compañía discográfica el grupo se radicalizó y fiel a sus principios “negativos” se negó a grabar. Pero nosotros contamos con dos de sus canciones malditas: “La carrera” y “El descapotable rosa”.

Es el momento en que el Pop madrileño entra en una etapa “negra”. Perdida la inocencia en luchas desproporcionadas con los “Ejecutivos Agresivos”, aparecen en el horizonte siniestra figuras difícilmente reconocibles. Acaban de ver una película alemana de entreguerras y traen cara de pocos amigos. Visten de negro, utilizan símbolos de la época nazi y en sus canciones hablan de trincheras, campos de concentración y soledad. Han oído a The Cure, Clash, Kililng Joke y Joy Division. Ellos son Gabinete Caligari: Jaime (cantante y guitarra), Ferni (bajo) y Edi (batería). Y aquí los tenemos en directo en el Colegio Mayor Mendel (1982) con una de sus primeras canciones (“Tren especial” y una versión del “Brand New Cadillac”). Dos pecados de juventud…

Por entonces, Parálisis Permanente son un grupo “de culto”. Desde que su primera maqueta empezó a radiarse en Onda Dos, todo el mundo hace cábalas acerca de quiénes son esos tipos tan “autosuficientes” que no temen al “miedo” y “juegan a las caras en el cementerio”. Más de uno se imagina que los ensayos de Parálisis Permanente son misas negras o extrañas sesiones de ocultismo a cargo de una banda que no quiere fotografiarse para no ser reconocida. Pero la realidad es menos enrevesada. Parálisis Permanente nació como divertimento de Nacho Canut (el bajista de Kaka de Luxe y Alaska y Los Pegamoides) y Javier Benavente (hermano de Eduardo, luego cantante y líder de la banda). Y antes de convertirse en algo más serio y transcendente grabaron seis canciones. Casi todos tenían ese punto de ironía que Nacho Canut ha dado a la mayor parte del repertorio de Alaska, incluso en su época más “siniestra” y pretenciosa. “Jugando a las cartas en el cementerio” era una buena muestra de ello. Pero para este disco se han seleccionado “Autosuficiencia” y “Miedo”, dos de sus canciones más celebradas por los fans de Parálisis Permanente. También algunas de las mejores canciones de El Aviador Dro lograban crear entre la gente todo tipo de actitudes dispares. Por un lado estaban los que creían en la verdad “científica” de los alegatos futuristas que el grupo exponía con una seriedad apocalíptica en sus actuaciones, discos y panfletos. Por otro, los que no entendían cómo se podían atrever a cantar “Nucleares sí” cuando la inmensa mayoría del público estaba en contra de la energía nuclear. Y entre unos y otros estaban los que se divertían con las imágenes que Servando Carvallar (sin duda uno de los más inteligentes autores del momento) lograba transmitir en “La chica de plexiglas”, “Laser”, “El retorno de Godzilla” o “Nuclear sí”.

Además Servando Carballar supo escoger el momento apropiado para convertirse en editor y cabeza visible de Discos Radioactivos Organizados. Aunque al morder la manzana perdió la inocencia, pero probablemente recuerde que todo empezó cuando Sincrotrón cantó “Hazme tu androide”, una canción permanecía inédita por no se sabe que oscuras razones, a pesar de que formaba parte de la primera maqueta que grabaron en Audiofilm. Por otro lado, “Rosmary”, se grabó en RNE y pertenece a un intento de tomar el Universo a través de las ondas hertzianas con la complicidad de un humano del Estado. Los criminales que fueron identificados en aquella ocasión respondían a los nombres codificados de Biovac, Derflex, Placa Tumbler, Sincrotrón y Fox Cycloyde aunque parece que algún colaborador no fue identificado.

Tampoco fue fácil identificar a un tal Humano Mecano, un personaje que grababa sus propias cintas y las enviaba a “Primera Línea” de Onda Dos. Pero en una fiesta tecno que celebraron El Aviador Dro y Sus Obreros Especializados en el Marquee madrileño, se descubrió que tras la inquietante apariencia de androide cibernético había un humano llamado Curro Rodríguez que estudiaba en el Conservatorio y se ganaba la vida pintando. Ese día acabó su leyenda. Poco después desapareció sin dejar rastro. Pero tenemos sus cintas. Y como prueba de su intento de alcanzar la fama, la gloria y el éxito mundial por medios poco claros incluimos en esta selección de iniquidades sus “Ordenes” y “La banda de los 4”.

QUE EL CIELO LOS JUZGUE

Jesús ORDOVÁS

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