Así, el álbum se abre con “La hora azul”: recuerdos de mágicos momentos que suceden cuando no es ni de día, ni de noche. Sigue “Apresurada”, con ecos del confinamiento provocado por la pandemia y las vidas imaginadas en una mujer que corre para que no le alcance el toque de queda. “El hijo de la tormenta” es una energética recreación sobre la canción “Tormenta y tormento” de su anterior álbum (Subliminal) y alude a un hecho real: los padres de Fran se conocieron debido a una tormenta. Los recuerdos siguen con “Valentina me besó”; tema vigoroso en que se narra otro hecho real vivido en el pabellón de los deportes de León con motivo de la visita de los Chiripitifláuticos.
En “La acequia helada (la presa helada)” la memoria recae, con motivo de la muerte del padre de Fran, en un lugar muy concreto de la periferia de León en el que tuvieron lugar las primeras experiencias musicales de varios de los protagonistas de la movida leonesa de los ochenta. Otra muerte, la de la madre, lleva a construir un tema poliédrico como es “Esta calamidad (sus ojos verdes)”, en el que resuenan los ecos de todas las madres que esperan a los hijos noctámbulos.
“Iluso” relata el proceso angustioso de una estafa amorosa que humilla a la víctima. Por su parte, “Soy mi perro”, con base en unos riffs penetrantes, parcería un homenaje a los “therians”, pero es en realidad un canto al orgullo individual.
Antes de llegar a “Payasa” enconramos los tres poemas de Mercedes Parada Deu que Fran Zin ha convertido en temas inolvidables. Son: el hard rock progresivo de “10.000 vasos”, con un solo de guitarra de Martín Alberio excepcional; “Para que yo lo vea y me enfade”, con guitarras a cargo del propio Fran Zin y la remansada “Soy feliz sin pensamientos”, que da paso a la traca final que constituye el tema homónimo del álbum “Payasa”.
Las canciones se benefician de la contundente batería de Antonio Salas (ex Automatics) y del empuje de las guitarras, tanto del argentino Martín Alberio Lioi y como del joven Viktor González Biro. Por su parte, las líneas de bajo de Daniel Moreno, que se ha unido a la banda en 2025, apoyan el estilo contundente de esta banda que mantiene el estandarte del post punk de los ochenta en varios de sus temas.
Sigue así una aventura editorial que se inició con el vinilo publicado en 2016 por discos Lemuria bajo el título “La extraña historia de Fracción ddp, el grupo de la movida leonesa que editó su disco 33 años después de desaparecer” y que siguió con la grabación y publicación de un inésperado segundo álbum titulado: “Fracción ddp en acción” (2021). Ya con el batería Antonio Salas en sus filas, se pudo realizar la grabación de 16 canciones, diez de las cuales se publicaron con el título “Subliminal” (2025).
Con la nueva formación se han grabado entre el 15 de abril y el seis de mayo de 2026 en Corte Tres Estudio 16 canciones de las que podemos escuchar cinco en “Payasa”; el resto formarán el próximo álbum (quinto ya) de Fracción ddp, que no tiene aún fecha de publicación anunciada.
[Fuente: Nota de prensa]
En “La acequia helada (la presa helada)” la memoria recae, con motivo de la muerte del padre de Fran, en un lugar muy concreto de la periferia de León en el que tuvieron lugar las primeras experiencias musicales de varios de los protagonistas de la movida leonesa de los ochenta. Otra muerte, la de la madre, lleva a construir un tema poliédrico como es “Esta calamidad (sus ojos verdes)”, en el que resuenan los ecos de todas las madres que esperan a los hijos noctámbulos.
“Iluso” relata el proceso angustioso de una estafa amorosa que humilla a la víctima. Por su parte, “Soy mi perro”, con base en unos riffs penetrantes, parcería un homenaje a los “therians”, pero es en realidad un canto al orgullo individual.
Antes de llegar a “Payasa” enconramos los tres poemas de Mercedes Parada Deu que Fran Zin ha convertido en temas inolvidables. Son: el hard rock progresivo de “10.000 vasos”, con un solo de guitarra de Martín Alberio excepcional; “Para que yo lo vea y me enfade”, con guitarras a cargo del propio Fran Zin y la remansada “Soy feliz sin pensamientos”, que da paso a la traca final que constituye el tema homónimo del álbum “Payasa”.
Las canciones se benefician de la contundente batería de Antonio Salas (ex Automatics) y del empuje de las guitarras, tanto del argentino Martín Alberio Lioi y como del joven Viktor González Biro. Por su parte, las líneas de bajo de Daniel Moreno, que se ha unido a la banda en 2025, apoyan el estilo contundente de esta banda que mantiene el estandarte del post punk de los ochenta en varios de sus temas.
Sigue así una aventura editorial que se inició con el vinilo publicado en 2016 por discos Lemuria bajo el título “La extraña historia de Fracción ddp, el grupo de la movida leonesa que editó su disco 33 años después de desaparecer” y que siguió con la grabación y publicación de un inésperado segundo álbum titulado: “Fracción ddp en acción” (2021). Ya con el batería Antonio Salas en sus filas, se pudo realizar la grabación de 16 canciones, diez de las cuales se publicaron con el título “Subliminal” (2025).
Con la nueva formación se han grabado entre el 15 de abril y el seis de mayo de 2026 en Corte Tres Estudio 16 canciones de las que podemos escuchar cinco en “Payasa”; el resto formarán el próximo álbum (quinto ya) de Fracción ddp, que no tiene aún fecha de publicación anunciada.



















