Poco antes de visitar la sala Capitol en este 2026, José Ignacio Lapido recordaba en sus redes sociales que hacía más de tres décadas que no se pasaban por Santiago (durante el concierto comparó la separación de sus visitas a la capital gallega con las apariciones del cometa Halley sobre la Tierra). Tan "sólo" un decenio se cumplirá, dentro de poco, de su concierto en el Cultura Quente de Caldas de Reis el 24 de junio de 2016.
Efectivamente, así es, los "Cero" se prodigan poco por este rincón noroeste de la península. A sus giras del 94 (A Coruña, Santiago y Vigo), 95 (Ourense, León, A Coruña y Santiago) y ese concierto suelto del 2016, solo se puede añadir (que yo sepa) otra incursión a finales de los 80, quizá 1986, quizá 1988... (que alguien me corrija y apuntale este dato, si lo sabe, en los comentarios).
Por tanto, esta segunda parada gallega desde que la banda regresó a los escenarios, se convirtió en auténtico acontecimiento que ningún seguidor quiso perderse. La entrada de una casi llena sala Capitol, a pesar de ser jueves, sirvió como punto de encuentro de viejos amigos, de esos que se ven poco, pero se sabe que van a aparecer en determinados conciertos... y este era, sin duda, uno de ellos, una fecha marcada en rojo en el calendario de los acontecimientos especiales.
Arrancaron los acordes de "Hasta que llegó su hora" con bastante puntualidad, cuando las agujas de nuestros relojes aún no marcaban las 9 y diez, sobrepasando en apenas unos minutos la hora oficial de su inicio y tras la intro, los primeros compases de "2000 locos" nos pusieron ya en situación... a partir de ahí los viejos clásicos ("Zapatos de piel de caimán", "El baile de la desesperación" o "Un hombre con suerte", "La Torre de la Vela", "Nubes con forma de pistola", "La canción del espantapájaros") se fueron mezclando con los temas de nuevo cuño incluidos en su reciente 'Espejismo Nº 9' ("No tiene sentido escapar", "Nadie quiere oír tu llanto", "Dormir con un ojo abierto" o "Ven vestida de nube") que, curiosamente y en contra de lo que suele pasar, desde la "pista" se corearon con igual intensidad que los más antiguos.
Entre los 24 temas que compusieron el repertorio de esa noche sonaron, más o menos, canciones de casi toda la discografía de los granadinos, solo quedaron sin repasar (si la memoria no me falla) "Cementerio de automóviles", "Más de cien lobos" y "La otra vida".
Y así, sin casi darnos cuenta, llegamos al final... Tras dos "amagos" previos... Dejaron para cerrar "Esta noche", "¿Qué fue del siglo XX?" y "El baile de la desesperación", la verdad es que no se puede terminar mejor un concierto intenso, eléctrico y muy, muy emotivo, con una banda más que inspirada durante las dos horas largas que estuvo sobre las tablas arropada por el siempre impecable sonido de la sala Capitol.
Al salir, ya de camino al coche, me encontré con Dani, sí, uno de esos amigos que se ven poco y se sabe que van a aparecer en determinados conciertos... "Sabía que no ibas a faltar hoy" le dije, "Raro es que no me vieras antes levitando por ahí delante" me contestó, y así nos sentíamos todos, flotando sobre una nube que, quizá, tenía forma de pistola.
Gracias a Antonio Rey por la foto.



















D.E.P."