10 feb. 2014

Disco tributo al valenciano Julio Bustamante, desde Rockdelux

Es Julio Bustamante uno de los secretos históricos mejor guardados del pop mediterráneo. El tributo en su honor que acompaña el Rockdelux 320 (septiembre 2013) refleja la reivindicación que la obra del autor valenciano está viviendo últimamente por parte de diversos grupos de la escena musical del país. En este informe, Xesc Cabot, integrante de la banda Fred i Son y codirector del celebrado documental “Bustamante Perkins” (premio del público en el Beefeater In-Edit 2013), nos contó cómo se inició este proceso de fascinación hacia las composiciones de Julio Bustamante, artista que se atrevió a comentar aquí las 19 canciones que forman parte de esta recompensa vital a su obra y a su persona; debajo, seis muestras del CD (con el diseño de la portada de Montse Azorín a partir de un dibujo del propio Julio Bustamante). Mediterráneamente vuestro.

La primera vez que vi a Julio Bustamante en persona fue en la estación de Sants de Barcelona. Andaba rápido, elegante y decidido, con una gorra en la cabeza que luego supe que prácticamente no se quita nunca. Enseguida conectamos; Julio se interesa por todo, es parlanchín y está lleno de energía. Ese día, el 28 de marzo de 2011, tocamos juntos en el bar Heliogàbal de Barcelona y, al día siguiente, grabamos “Avions”, del disco “Cambrers”(Ànec-Dial, 1981), para la serie de TV3 “Pop ràpid”. Era el principio de una intensa colaboración con Fred i Son que pronto contagiaría a otros grupos, dando lugar a la espontánea reivindicación que su música ha vivido desde entonces. Julio pasó todas esas noches en mi casa; así inaugurábamos una amistad intensa, duradera y fructífera.

Hago memoria de las veces que hemos tocado juntos los últimos dos años y veo que no son pocas. Lo que empezó como una colaboración puntual se convirtió rápidamente en una agradable costumbre: en Valencia, en el Faraday, dos veces en el Heliogàbal y este año en el Lemon Day de Capellades. Y cada vez ha sido como la primera: las canciones de Julio tienen algo de universal, y poder hacerle de banda es, para nosotros, un privilegio y siempre, siempre, una alegría renovada.

Sin embargo, lo que más me atrae de Julio trasciende lo musical; me refiero a su personalidad arrolladora, a la ilusión que desprende, a la fuerza que tiene para mirar siempre hacia el futuro y no dejar nunca de cultivar su don, incluso cuando las circunstancias no lo acompañan. Conocerlo es ver con claridad que hay pocas injusticias tan obvias como la falta de reconocimiento que su carrera y su música han venido sufriendo por parte del público, claro, pero sobre todo de algunas instituciones, tanto gubernamentales como del sector musical, que deberían ofrecer más apoyo a figuras clave como Julio, dada su importancia en la evolución de la música pop en nuestro país y la continuidad sin fracturas de su carrera.

Después de reflexionar sobre esa falta de apoyo, se me ocurrió montar un concierto colectivo para celebrar sus canciones; la respuesta por parte de bandas que consideré cercanas a su música, o a su manera de entender el oficio, fue rotunda. Once grupos nos juntamos el 30 de octubre de 2011 en La [2] de Apolo, con Miqui Puig en la cabina del DJ, presentando versiones y composiciones propias en un concierto de cerca de dos horas de duración que fue, para todos los que participamos en él –así como para el público–, inolvidable. Sonaron títulos de “Cambrers”, “Cargo de mí” (Discos Medicinales, 1986), “Ciutat magnètica” (Picap, 1992), “Entusiastas” (Chewaka-Virgin, 1998), “Material volátil” (Comboi-Karonte, 2005) y “Lluvia cascabel” (Comboi-Karonte, 2008), y Julio acabó tocando con Montse Azorín algunos temas de sus últimos discos. En 2012 tuvo lugar un concierto parecido en Valencia (25 de mayo, Matisse), y el pasado 7 de junio de este 2013 se hizo lo propio en la sala Siroco de Madrid.

Echando la vista atrás, recuerdo como especialmente divertido el encuentro entre Julio y Joan Colomo. El día del concierto Colomo acababa de llegar de tocar en algún lugar del País Vasco. Apenas se sabía la canción y cuando conoció a Julio los dos decidieron salir a tocar sin ensayar. “Tranquilo”, me dijo Julio, “Colomo es del rollo, ya nos entenderemos en el escenario”. Yo no las tenía todas conmigo, pero ambos son bestias pardas del directo y, al salir, la conexión fue automática. Cantaron “Estimada germana” (de “Cambrers”) a dos voces, como si lo hubiesen hecho toda la vida. “Treinta añitos tiene la canción; como yo”, dijo Joan a modo de introducción. Acabó el tema con todo el público bailando y dando palmas en el aire.

Rockdelux nos propuso reproducir el evento en un disco recopilatorio de versiones para perpetuar el espíritu del concierto de Barcelona, que hemos coordinado con la supervisión técnica de Cristian Pallejà (Fred i Son), encargado también de la grabación de las voces. A sugerencia de Julio, se completó con algunas de las canciones de las bandas de Valencia, hasta obtener el disco que acompaña la revista este mes de septiembre. Los grupos hemos hecho con las canciones lo mismo que hicimos en los conciertos con Julio: lo que nos ha dado la gana. Algunas tienen su voz, otras no; unas son un reflejo fiel de la interpretación en los directos y otras tienen una producción más elaborada, siempre siguiendo el criterio de cada banda. Se ha trabajado todo con la misma libertad que utiliza Julio para componer, escribir, dibujar o, en general, para vivir. Volviendo al ejemplo de Colomo, su “Estimada germana” del disco de versiones tiene un tono electropop bastante cachondo, y Anímic han hecho un “Old Song” muy diferente del que hicieron en directo, cambiando la desnudez de la voz de Louise y la guitarra de Ferran por un ambiente onírico, electrónico, de riffs eléctricos, bajo constante y sintetizadores del espacio. Louise me comentaba en un mail: “Lo hemos hecho un poco en plan ochentero, vuelve bastante a la versión original de Julio. En principio solo era guitarra y voz, pero hemos sacado la vieja Tascam de veinticuatro pistas y lo hemos grabado casi en directo”. Me preguntaba qué tal y yo respondí que perfecto.

Bustamante es un espíritu libre, en el sentido más genuino. Tras largas conversaciones con él, entre ensayos y conciertos en Barcelona y Valencia, surgió la idea de rodar un documental. Arranqué el proyecto con Pep Garrido como codirector, confiando en su mirada objetiva. La idea inicial era intentar captar la autenticidad de Julio, su capacidad para componer, tocar y cantar desde una fuerte, inquebrantable verdad. Ahí es donde Julio es un maestro para todos nosotros. En el fondo, conocer a Julio Bustamante es, para los que amamos la música que importa, exactamente lo mismo que dar a conocer a Julio Bustamante: algo imprescindible, que nace de la pasión más pura por la música en mayúsculas.

Durante el rodaje del documental, que ahora estamos editando, pasamos una semana con Julio en la Valencia de su día a día. Un equipo de cuatro personas durmiendo en su pequeño piso de Marchalenes, un barrio humilde de la periferia de la ciudad. Empezamos entrevistándolo en el comedor para hablar largo y tendido sobre su vida y sus discos y canciones, pero él enseguida se mostró incómodo y se apresuró a advertirnos que no le gusta nada recordar. “La memoria es un ejercicio estéril; es más productivo centrarse en el presente, en el trabajo, que es lo que importa”. Aun así, hicimos la entrevista y nos dejó algunas reflexiones más que interesantes acerca de su trayectoria vital. Los mejores momentos del rodaje llegaron con el Julio casual y nómada, al aire libre, entre paseos y charlas por los rincones que frecuenta a diario. Así, en un banco del parque de Marchalenes, confesando después de algún titubeo que “quizá busque dos bellezas: por un lado, la belleza estética, musical y poética; por otro, la belleza ética”, y que precisamente hoy es cuando más cerca está de la plenitud. “Mi momento actual es magnífico”, nos dijo, “por lo menos creativamente; socialmente es una porquería, está claro, y es muy difícil a nivel profesional”. Nos explicó que ahora sabe que es capaz de hacer discos en solitario, como “Entusiastas”, muy desnudos, pero que eso quizá lo llevaría a caer en la soberbia y a estar más solo de lo que a él le gusta estar, que es donde tiene muy claro que va a parar cualquier atajo que pretenda convertir la música en lucro. “Ya estamos suficientemente agobiados por el sistema para, precisamente, hacer caso al sistema y pensar en el arte como una forma de hacer dinero; ahí te puedes hundir como el Titanic, macho; mejor dejas el arte y no haces un grupo como Fred i Son o Julio Bustamante Band; mejor haces un rififí para asaltar bancos o trenes, ¿no? Pero no hagas un grupo de música, collons”.

Tracklist:

01. Avions. Fred i Son + J. Irizar
02. Cambrers. Villaroel + Aleix Clavera
03. Jove Carolina. Samitier
04. Senyoreta X. Hans Laguna
05. Estimada germana. Joan Colomo
06. L'Esperit de la pluja. Renaldo i Clara
07. Cargo de mi. Senderos
08. Old song. Anímic
09. Mundo sereno. Miss Carrussel
10. Gatitos pequeños. Doble Pletina
11. Sur del corazón. Cuchillo
12. Una ensaimada considerable. La Gran Alianza
13. Amour ancien (Amor antiguo). Dwomo
14. Lluvia cascabel. Manolo Tarancón
15. Buenos momentos. Tórtel + Fernando Alfaro + Joaquín Pascual
16. Ferrocarril. Montse Azorín + Alberto Tarín
17. Lluvia de amor. Lucas Balanzá + Vicente Gil
18. La banda sonora de mi vida. Mike & Mona
19. Sud del cor (Sur del corazón). Senior i El Cor Brutal

[Fuente: Xesc Cabot para Rockdelux -Enlace original-]

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