25 may 2022

Muere a los 64 años la fotógrafa Ouka Leele, icono de la Movida madrileña

Bárbara Allende Gil de Biedma fue uno de los rostros visibles del cambio social y artístico de los años ochenta en España con sus instantáneas en blanco y negro coloreadas con acuarelas.

La fotógrafa y pintora Ouka Leele, sobrenombre artístico de Bárbara Allende Gil de Biedma, ha fallecido este martes en el hospital Ruber de Madrid a los 64 años, según han informado a Efe fuentes de la familia de la artista. De su muerte, solo ha trascendido que ha sido a causa de una enfermedad. Ouka Leele presentó su última exposición hace apenas un año, en junio de 2021, en el Círculo de Bellas Artes, dentro del festival PHotoEspaña, una muestra con abundante material inédito y que se centró en sus inicios, con material procedente del Archivo Lafuente, que atesora unas 1.500 obras de la artista. Ouka Leele tenía previsto impartir un taller de fotografía para niños en la próxima edición de los Encuentros Fotográficos de Gijón, en noviembre, en la galería Aurora Vigil-Escalera de la ciudad asturiana.

Nacida en Madrid, en 1957, tomó su nombre artístico de una estrella inventada, un seudónimo prestado, a finales de los años setenta, del cómic Europa Requiem, de El Hortelano, uno de sus compañeros de fatigas de lo que se conoce como la Movida madrileña. Dibujante precoz, Ouka Leele abandonó la carrera de Bellas Artes para ingresar en 1975 en la escuela de fotografía Photocentro, donde se publicaron sus primeras imágenes en un volumen inaugural que, bajo el título Principio: nueve jóvenes fotógrafos españoles (1976), pretendía promover la fotografía “como fenómeno cultural y artístico”. Una renovación surgida tras la muerte de Franco y cuya influencia ha llegado a nuestros días.

En Photocentro, aglutinadora de la vanguardia fotográfica de aquella época en España, coincidió, entre otros, con Pablo Pérez-Mínguez y Jorge Rueda. “Hacíamos sesiones de fotos y llorábamos de risa… fue una semilla de la Movida”, contó en una entrevista con este periódico en junio de 2021.

Ouka Leele había estudiado en un colegio de monjas y esa educación religiosa, junto a los paseos con su madre por el Museo del Prado, fueron medulares en una obra arraigada en la iconografía de los santos. Aunque lo que de verdad determinó su futura carrera artística fue el encuentro, en el entorno del Rastro madrileño, ágora juvenil y contracultural que se fraguó en el ocaso del régimen franquista, con el grupo de la denominada Cascorro Factory, es decir, Ceesepe, Alberto García-Alix y El Hortelano. El pequeño cuarto de revelado que Allende instaló en el piso de la calle Doctor Castelo, en Madrid, donde convivían los integrantes de la Cascorro, fue el primer peldaño de una carrera en la que la fotografía y la pintura se fusionaron en un juguetón y colorista estilo propio, que acabó siendo uno de los estandartes más reconocibles de la España de los años ochenta y noventa.

En esos años, Ouka Leele colaboró con los fanzines y revistas que estuvieron en el principio de la Movida, como Vicios Modernos, de Ceesepe y García-Alix, o la barcelonesa Star. Además, confeccionaba sus propios fotolibros con fotocollages que titulaba con nombres tan extravagantes como Caperucita Roja con mocos y sin una pierna. La eclosión del punk y la influencia dadá se convirtieron en señas de identidad de una obra que también bebía del teatro experimental, que empezó a aterrizar en España en esos años, concretamente, con la compañía de Lindsay Kemp, la del polaco Tadeusz Kantor o el mítico Circo Aligre francés.

[Enlace original. -El Pais-]

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