5 abr. 2016

Hasta siempre, Manolo Tena

Nada hacía presagiar, al menos para los televidentes, que cuando hace tan solo unas semanas varios representantes del pop español de los 80 se reunían, bajo los auspicios de La Sexta y con el poco afortunado título de “A mi manera”, para versionarse los unos y los otros y hacer un ejercicio, criticado duramente por cierto, de corporativismo y colegueo, Manolo Tena nos iba a dejar tan pronto. A pesar de que, fuera de la interpretación meramente musical, se mostrase un tanto abúlico, frío y por momentos distante, daba la imagen de haber salido completamente del agujero negro en el que había estado metido durante mucho, demasiado tiempo, de tener ganas de vivir y, por descontado, de seguir regalándonos algún brochazo del talento que derrochaba a raudales y que no solamente se ceñía a la composición sino, como demostró en el citado programa, también a la interpretación, cabe recordar que su voz rasgada mejoró, a mi juicio, las versiones originales de sus coetáneos.

Esta mañana, una lluviosa mañana en Madrid, cuando nos incorporábamos cada uno a nuestros quehaceres y antes de que el café de rigor nos sacudiera el abotargamiento propio del fin de semana, nos desayunábamos la triste noticia de su muerte. Con él se nos va uno de los mayores genios de la música ligera española, un músico y compositor que supo adelantarse en su tiempo en la post-dictadura haciendo un derroche revindicativo de teatralidad e ironía con su primer grupo, Cucharada, siendo uno de los abanderados de lo que se dio en llamar el rock urbano; posteriormente, y a pesar de nadar contra la corriente de la movida y haber sido tachado de quedarse en terreno de nadie (ni en el pop ni el rock), dejó para la posteridad dos espléndidos lp´s con su segundo grupo, Alarma ¡!!, que contenían canciones como “Frío”, “Sólo por tu dinero”, “Marilyn”, “Preparado para el rock and roll” o “Lola” de una exquisita riqueza lírica y que vistos con la perspectiva del tiempo transcurrido han conservado íntegra su frescura y bien podrían catalogarse como himnos. Hastiado de la incomprensión de la industria discográfica, disolvió el grupo y reapareció en solitario a finales de los 80 con un disco oscuro, “Tan raro” que, a pesar de contener excelentes canciones, pasó sin pena ni gloria hasta que con el siguiente, el excelso “Sangre española”, dio el golpe definitivo en la mesa y logró, tanto a nivel comercial como de crítica, un pelotazo que después no pudo superar con lanzamientos posteriores a pesar de que cada uno de ellos dejó algún retazo de su calidad.

Parace, sea como fuere, que el slogan atribuído a James Dean “Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver” se ceba, tanto da si voluntaria o involuntariamente, con una generación, la de la movida y adyacentes, dada a los excesos que, poco a poco, nos va dejando huérfanos de talento, en permanente connivencia con la nostalgia y, lo que es peor, con la sensación de que todos y cada uno de los caídos, todavía tenían algo importante que contarnos y cantarnos. Descansa en paz, maestro, y ojalá allí donde estés puedas percibir el afecto y la catalogación de grande de los que te admiramos aquí en la tierra, tierra que, de ahora en adelante, será un poco menos fértil sin tus canciones.

[Redacción Nuevaola80. Aurelio Sánchez]

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