19 dic. 2011

Entradas agotadas en el primer concierto de la gira de Jaime Urrutia


Crónica publicada en El Comercio el 14 de Diciembre de 2011, acerca del primer concierto de Jaime Urrutia en su nueva gira, 'Al natural', de la mano de Alberto Piquero (con fotografía de Mariano Rojas):

Quien fuera el alma de Gabinete Caligari hasta su separación a finales de la década de los 90, para emprender carrera en solitario en 2002 con 'Patente de corso', demostró ayer en el Teatro Filarmónica -lleno a rebosar-, mediante el concierto titulado 'Jaime Urrutia al natural', las múltiples facetas que configuran su arte musical. Un camino desde los primeros grupos en los que ocupó plaza principal -ya fueran Ejecutivos Agresivos o la banda que adquirió mayor raigambre popular, Gabinete Caligari- en el que ha ido recorriendo una amplia y heterogénea gama de géneros, la mayoría de ellos presentes en la velada de anoche, organizada dentro del ciclo 'Música del siglo XX' de Cajastur.

Continúa Jaime Urrutia teniendo la energía que caracterizó tanto su vertiente de compositor como de intérprete, lo que es muy de agradecer si se tiene en cuenta una cierta inclinación contemporánea a la planicie o al canto por el canto.

Acompañado por Esteban Hirschfeld en la dirección musical y los teclados, así como por Juan Carlos Sotos a la guitarra, quien ya le secundó en Los Corsarios, Jaime Urrutia arrancó al calor de un tema legendario del álbum 'Camino Soria', 'Pecados más dulces que un zapato de raso', para ir combinando a partir de ahí las cadencias rítmicas de evocación rockera, al lado de piezas mucho más sosegadas y propicias al escenario teatral que le acogía, en clave de intimidad, sin perder el paso de algunas sugerencias trepidantes. Segunda canción fue 'Amor prohibido' -con rotura de cuerda incluida- y después '¿Dónde estás?', colaboración suya con Calamaro, Bumbury y Loquillo. El sonido fue excelente, bien regulado y adaptado por Hirschfeld según avanzaba el concierto, porque al inicio del mismo hubo un cierto desequilibrio por distorsión o acaso por exceso de volumen.

Recurriendo a su propia autodefinición, si algo le caracteriza es el eclecticismo. Y en esos pasajes se desenvolvió Urrutia a lo largo de la noche, poniendo la intensidad en las notas correspondientes y favoreciendo la ondulación melódica en aquellas otras que precisaban un dibujo de acuarela, como en la canción 'Amor de madre'. -que dedicó a la suya- o en 'Mentiras'.

En suma, estreno nacional de Urrutia en este formato de vereda acústica, que había considerado como un nuevo reto en su carrera y que resolvió a través de la profesionalidad que siempre se le ha reconocido, incluyendo en la misma la pasión de aquel al que le gusta hacer las cosas que hace, lo que es una garantía de comunicación con el público, que llenó el Teatro Filarmónica y aplaudió al músico madrileño sin escatimar ni un grado de calor. Reto con resultado más que notable.

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