27 jun. 2016

El regreso de los 091

Foto: Antonio Rey
Alguien dijo una vez que cabe un alto porcentaje de locura en esto de la música. El viernes pasado me di cuenta de que así es. Coger un coche arrastrar a tú mujer y a un amigo, tirar kilómetros, mal cenar en cualquier garito de dudosa reputación, pagar 19,60 euros  para acudir a un festival en el cual tocan ocho grupos y te interesa sólo uno, saber que si tú no vas puedes perder una ocasión única de verlos. Estas cosas sólo lo hace la música.

Valga el párrafo anterior sólo para agradecer al Festival Cultura Quente de Caldas de Reis, el ser los únicos que hasta el día en que escribo estas líneas, han podido traer por la zona norte a cierto grupo granadino denostado por la parroquia rockera.

A quien lea este artículo le contestaré rápidamente a su pregunta. Sí, valió la pena acudir y volvería hacerlo.  Lo siento por todos aquellos que pensaron en si ir un viernes era un rollo, que si aquello quedaba muy lejos, que si iban a volver del concierto muy tarde, que malo sería que no dieran otro concierto por la zona. Miren señores,  yo no sé qué deparará el futuro,  pero su decisión de no ir, fue errónea.

Esta originalmente llamada “Maniobra de Resurrección” ha tardado 20 años. 20 años, las cifras redondas siempre tienen algo de magia. El grupo, cansado de ver como rodaban de discográfica en discográfica vendiendo pocos discos y sin que nadie les hiciera caso, se disolvieron en aquel lejano 1996 con un concierto en el que (al igual que Nacha Pop) anunciaron su muerte, y todo el mundo acudió a su entierro.

Hoy han vuelto, sorprendidos por la gente que los recuerda y las nuevas generaciones que los demandan. Pero lo han hecho, como lo hacen las grandes bandas (de hacerlo, hacerlo bien), con un control total sobre su obra, reeditando todos sus trabajos tanto en vinilo como en cd (para que cada comprador elija el formato que desee y no se lo imponga la casa discográfica de turno) con sus propios técnicos de sonido e iluminación y con una puesta en escena espectacular (la salida con esas luces rojas al escenario al son de “Hasta que llegó su hora” y tocando a continuación Palo Cortao fue memorable).

José Antonio García, Tacho, los hermanos Lapido y Jacinto Ríos, han conseguido de un plumazo sacarle el apodo de “banda maldita” al grupo,  de una vez por todas.

Del concierto señores no les voy a contar nada más. Por favor, paguen su entrada o acudan a las fiestas más cercanas donde vayan a tocar.  No les defraudarán del primer al último acorde. Los Cero han vuelto para dejar las cosas en su sitio. Donde siempre debieron estar y, gracias a algunos, nunca pudieron llegar.
Gracias a los que han conseguido reunirlos y gracias a ellos por hacerlo posible. Aunque parezca increíble, y a pesar de las radio-fórmulas que constantemente basan su criterio de emisión en la compañía que más paga,  aún existe justicia en esto de la música y no está mal saberlo.


Dedicado a Diego Linares, tras 20 años  sin vernos, nuestra sintonía sigue siendo como la de los 091, atemporal.

[Redacción Nuevaola80. Antonio Rey Revuelta]

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