La noticia de la muerte de Antonio Samuel Rodríguez, Antonio Smash, de 72 años, ha caído como un mazazo en la historia viva del rock andaluz. Batería fundador del mítico grupo Smash, pieza clave en el nacimiento y desarrollo de nuestro incipiente rock, su figura atraviesa varias décadas de música, riesgo y libertad creativa. Su forma de tocar —orgánica, abierta, profundamente influida por el blues, la psicodelia y el pulso afroamericano— ayudó a construir un lenguaje nuevo cuando Andalucía empezaba a mirarse en el espejo del rock sin complejos.
Más allá de Smash, Antonio fue un músico esencial en proyectos y colaboraciones que hoy forman parte del ADN musical de la región. Integrante de Silvio y Luzbel, vinculado a Pata Negra, colaborador habitual de Kiko Veneno, Lole y Manuel y otros muchos artistas, fue siempre un creador inquieto, generoso y respetado. En Silvio y Luzbel, su presencia es fundamental, aunque un accidente le impidiera grabar la batería en el disco de Al este del Edén, sí que aparece en la mítica portada de aquel álbum, convertida con el paso del tiempo en un símbolo de toda una generación. Tras la reciente muerte de Pedro G. Mauricio, se comentaba con melancolía que Antonio era ya el último superviviente de aquella fotografía.
El golpe resulta aún más doloroso por su cercanía. El pasado viernes por la noche, apenas dos días antes de su fallecimiento, participó en el homenaje a Pedro junto a amigos y compañeros, tocando la guitarra y cantando King of the Hill de Roger McGuinn —dejando una vez más constancia de su exquisito gusto musical— y sentándose también a la batería, el instrumento por el que será eternamente recordado. Ahora quedan esos recuerdos recientes, casi intactos, y la certeza de que con Antonio Smash se va mucho más que un músico, se apaga una forma de entender la música, la amistad y el rock en Andalucía.
[Fuente: José Miguel Carrasco para diariodesevilla.es -Enlace original-. Foto: Raúl Doblado]

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