Páginas

17 jul 2026

Llega el cuarto disco de los leoneses Fracción ddp, 'Payasa'

Convertir el insulto “payasa” en el elogio de una clown es el germen de la canción que da título al cuarto álbum de la banda leonesa, afincada en Valladolid, Fracción ddp, que se compone de doce temas. Las letras de tres de ellos vienen de la mano de la poeta Mercedes Parada Deu, premio de la Academia Castellano-Leonesa de la Poesía (2003); el resto son obra de Fran Zin, y contienen dosis variadas de ironía y amargura. 

Así, el álbum se abre con “La hora azul”: recuerdos de mágicos momentos que suceden cuando no es ni de día, ni de noche. Sigue “Apresurada”, con ecos del confinamiento provocado por la pandemia y las vidas imaginadas en una mujer que corre para que no le alcance el toque de queda. “El hijo de la tormenta” es una energética recreación sobre la canción “Tormenta y tormento” de su anterior álbum (Subliminal) y alude a un hecho real: los padres de Fran se conocieron debido a una tormenta. Los recuerdos siguen con “Valentina me besó”; tema vigoroso en que se narra otro hecho real vivido en el pabellón de los deportes de León con motivo de la visita de los Chiripitifláuticos.

En “La acequia helada (la presa helada)” la memoria recae, con motivo de la muerte del padre de Fran, en un lugar muy concreto de la periferia de León en el que tuvieron lugar las primeras experiencias musicales de varios de los protagonistas de la movida leonesa de los ochenta. Otra muerte, la de la madre, lleva a construir un tema poliédrico como es “Esta calamidad (sus ojos verdes)”, en el que resuenan los ecos de todas las madres que esperan a los hijos noctámbulos.

“Iluso” relata el proceso angustioso de una estafa amorosa que humilla a la víctima. Por su parte, “Soy mi perro”, con base en unos riffs penetrantes, parcería un homenaje a los “therians”, pero es en realidad un canto al orgullo individual.

Antes de llegar a “Payasa” enconramos los tres poemas de Mercedes Parada Deu que Fran Zin ha convertido en temas inolvidables. Son: el hard rock progresivo de “10.000 vasos”, con un solo de guitarra de Martín Alberio excepcional; “Para que yo lo vea y me enfade”, con guitarras a cargo del propio Fran Zin y la remansada “Soy feliz sin pensamientos”, que da paso a la traca final que constituye el tema homónimo del álbum “Payasa”.

Las canciones se benefician de la contundente batería de Antonio Salas (ex Automatics) y del empuje de las guitarras, tanto del argentino Martín Alberio Lioi y como del joven Viktor González Biro. Por su parte, las líneas de bajo de Daniel Moreno, que se ha unido a la banda en 2025, apoyan el estilo contundente de esta banda que mantiene el estandarte del post punk de los ochenta en varios de sus temas.

Sigue así una aventura editorial que se inició con el vinilo publicado en 2016 por discos Lemuria bajo el título “La extraña historia de Fracción ddp, el grupo de la movida leonesa que editó su disco 33 años después de desaparecer” y que siguió con la grabación y publicación de un inésperado segundo álbum titulado: “Fracción ddp en acción” (2021). Ya con el batería Antonio Salas en sus filas, se pudo realizar la grabación de 16 canciones, diez de las cuales se publicaron con el título “Subliminal” (2025).

Con la nueva formación se han grabado entre el 15 de abril y el seis de mayo de 2026 en Corte Tres Estudio 16 canciones de las que podemos escuchar cinco en “Payasa”; el resto formarán el próximo álbum (quinto ya) de Fracción ddp, que no tiene aún fecha de publicación anunciada.

[Fuente: Nota de prensa]

14 jul 2026

Inauguración de "Rock&Comix: Homenaje a Joaquín Ladrón"

Será un recorrido por la trayectoria artística de esta autor de cómic alicantino, recientemente desaparecido. Joaquín Ladrón fue uno de los exponentes de la línea tremenda de Subterfuge Comics, con historias transgresoras de estética feísta, y una referencia del cómic underground e independiente del país desde la década de los noventa. Publicaba desde hace décadas sus tiras cómicas sobre el mundo de la música -su otra gran pasión- en la revista Ruta 66. Ladrón realizó cubiertas de discos para grupos como Sex Museum, Killer Barbies o The Hellacopters y carteles de bandas de música, incluida la suya propia, Ladrón y las serpientes de Marte, con la que seguía en activo.

Sus comics se editaron en USA y también fue el ilustrador de comics de los personajes de la mítica productora de cine underground Troma Entertainment (conocida por El Vengador Tóxico). Fue protagonista de un documental estrenado en 2021. Ladrón falleció a los 53 años el 14 de Marzo de 2024 en San Vicente del Raspeig. La exposición contará con originales de Ladrón, ejemplares de los cómics y discos que ilustró, trabajos de diseño gráfico y fotos entre otros objetos. Está comisariada por el que fuera su editor en Subterfuge, Borja Crespo, Gestor Cultural y artista multidisciplinar de gran prestigio a nivel nacional.

Ha contado con la colaboración del coleccionista Juanma Bernabéu, de la Asociación Unicómic, del estudio Órbita Sonora y del Jendrix Rock-Bar (que acogerá una fiesta-homenaje a Ladrón y su música el mismo viernes 17 a partir de las 22:30). Exposición no recomendada a menores de 18 años. Menores acompañados de madre/padre/tutor/tutora

Entrada Gratuita. En Caja Cero de Las Cigarreras del 17 Julio al 5 Septiembre 2026

[Fuente; agendacultural.org/es/ayuntamiento-de-alicante]

8 jul 2026

Rehenes, mucho por hacer

Recientemente se cumplía el trigésimo séptimo aniversario del primer concierto de Rehenes. Fue el último día de mayo de 1989 en la ya derribada Sala Europa de Lleida.

La banda estuvo activa durante cinco intensos años, con más de un centenar y medio de conciertos, tres maquetas, un single, y dos canciones en el recopilatorio del IV concurso Pop Rock Ciutat de Lleida, que ganaron, celebrado en 1992.

Después, casi dos décadas de silencio, roto a finales de 2011, primeramente, sólo por un concierto único, (27 de enero de 2012 en La Rosaleda de Balaguer) pero que significó el punto de reencuentro para continuar el camino que no deberían tenido que dejar nunca.

Desde entonces, Antonio Guillén Pedra (voz, guitarra, composición, y alma máter de la banda, En Casa de Marta, Los Habitantes del Sótano, La Banda Submarina),Miquel Juárez (bajo, Underesidents), Bep Vidal (batería), Xavier Monge (teclados, Rwanda Burundi, Swing Affair, Dexterity, Tui Higgins) y Eduard castillo (guitarra en sustitución de Josep Maria Súria, Persiguiendo a Mr Jones, The Original Sound of Amateurs, La Banda Submarina), continuaron el camino allá donde se habían detenido; sin renunciar a su pasado pero con nuevas sonoridades y añadiendo nuevas composiciones a su viejo cancionero.

Así, a finales de 2013 publican Abismos Desordenados su primer trabajo, producido por Txabi Ábrego (Minoria Agraria, 21 Japonesas, La Salseta del Poble Sec, Joan Reig) quien pasará poco después a formar parte activa de la banda.

Seis años tardaría en ver la luz el segundo disco, Arañazos bajo la Píel, de nuevo producido y grabado por Txabi Ábrego en el Zulo, el estudio del músico vasco en Almacelles. Más trabajado y maduro, este disco amplía la paleta sonora con colaboraciones de lujo como las de Tui Higgins, Guillermo Berlanga, Jordi Gasión o Francisco Javier Reyes y arreglos eclécticos y arriesgados como un corazón gospel, una viola elctrificada, un pedal steel o incluso una sección de viento.

La presentación del disco se ve drásticamente cortada por la pandemia y la banda no vuelve a los directos hasta este 2022, con ganas acumuladas a base de espera y de incertidumbre y una novedad en la batería Àlex Martí (Mil y una Voces) y en el repertorio, que sin dejar de lado el clásico rock de autor que bebe de los clásicos (091, Lou Reed, Neil Young, Stones, Americana, Pop, Rock, Espíritu del 77, Canço, por citar algunos), avanza hacia sonidos más cercanos a la música negra en las nuevas composiciones de Antonio, autor de siempre del repertorio de Rehenes.

En un giro acelerado, sonidos y visiones de un explorador en estado permanente de atrapar nuevos descubrimientos, mirando a los ojos a la Vida y a la Muerte. En el Miedo y en la Suerte Historias donde muestra la decepción, el desencanto, las dudas, los interiores tormentosos, como instantáneas en blanco y negro, como un film sobre un guion de novela negra. Juega con la realidad soltándola en un mundo de ficción. Siempre es un juego, a menudo cruel.

Se evidencia cómo en una cadencia querida los estados contradictorios de sus personajes, que entre incesantes tonos de melancolía, se sumergen en la cotidianidad más tediosa y frágil.

Llegamos al 2026 y en el bolsillo más canciones, es complicado estar Lleida, lejos de todo, pero también está en su carácter, manejar los tiempos y encontrar esas historias en rincones sin luz, "Se Cruzan los Días", la primera canción en su nuevo calendario, en principio solo digital, con portada de Joan Soriano. Recién cocinada también esta la revisión de "Sé Que Voy a Encontrarte", con portada del artista Josep Pascual (Las dos acompañadas con video), utilizadas como impulso o dejando ver, una vez más, una desordenada habitación sin soluciones, pero con la necesidad de hacer canciones. "Los Sueños No Son Verdad", nos es presentada con obra de Jesús Martín Sanchez. Dejaremos gotear canciones, con la colaboración y amistad de artistas de la imagen, sobradamente conocidos y siempre con un lugar cerca de mi. No esta bien etiquetar pero se podría llamar Art-Rock.

Por carreteras secundarias les ha llevado toda su vida, y es difícil dejar esas costumbres de ver pasar y oír el silbido del viento en tierra de nadie de ponent Y es Rock and Roll, porque lo entiende así, y vive así lo cotidiano, aunque vislumbra que todo se acaba.

Ahora estamos en un largo paseo, guitarra en mano, en estado de lucha siempre, la elegancia de saber hacer, saber estar, es Rock and Roll y nos gusta, podría ser una charla un día cualquiera, en ninguna parte.

Tracklist

Se cruzan los días: Portada de Joan Soriano. Calles que no llevan a ningún lugar,
lluvia, oscuridad y el frío de lo que siempre nos queda. Cerca de la luz, la mejor trapecista del circo
mundial, mi último salto mortal, un malabarista de sueños, de miedos y un torpe aprendiz.


Sé que voy a encontrarte: Portada de Josep Pascual. Unas siluetas anónimas
que evocan la fragilidad frente a las circunstancias de la vida, una ventana abierta, en un entorno de
incertidumbre e introspección. La búsqueda de la libertad y la necesidad de encontrarnos, en medio
del ruido y las contradicciones, entre la misericordia y la fe, en aquel eterno cruce de caminos.


Los sueños no son verdad: Portada de Jesús Martín Sánchez. Óleo sobre lino, imagen perfecta al desencanto, ese azul de invierno, esa desolación, silencio y desencanto, esas veces que subíamos al Tibidabo a mirar la ciudad abajo. Jesús está en mis tiempos y creo que entendió perfectamente lo que yo quería reflejar en esta canción. Hablando de fe, miro a mi alrededor, sigo andando, ¿a dónde voy?, si el Marsella está cerrado. Dicen que no son verdad los sueños.


[Fuente. Antoni Guillén]

1 jul 2026

Muere Manuel Arjona, miembro fundador de Locomía

Manuel Arjona, miembro de la primera formación del grupo español Locomía, ha muerto este miércoles según han confirmado a EL PAÍS fuentes próximas al artista. Arjona tenía 58 años y aún se desconoce la causa del deceso. Vivía en Viladecans, Barcelona. Según las mismas fuentes, “estuvo pintando” durante el día y luego “se acostó y ya no se levantó”. Otros componentes del grupo fallecieron jóvenes: en el verano de 2018 y solo con un mes de diferencia murieron dos locomías, Santos Blanco y Frank Romero, ambos de 46 años. Ninguno de ellos fue tan trascendental en la historia del grupo como Arjona.

La historia de Locomía es una de las más truculentas y sensacionales del pop español, un relato que contiene sexo, traiciones, drogas, peleas, muertes, mucho éxito y caída a los infiernos. La idea del grupo surgió de Xavier Font, un chico de una familia bien de Barcelona con una imaginación disparada. En 1984 se instaló en Ibiza buscando “una tribu urbana”, señaló Font a este periódico en mayo de 2022, cuando Movistar Plus estrenó el documental Locomía. “Yo soy un cazatalentos. Veo artistas en potencia. Soy un puto fantasy maker. Así fue como empezó Locomía”, indicó Font.

Y aquí es donde entró la figura de Manuel Arjona, un joven de una familia conservadora con 10 hermanos. Arjona, gay, vivía en un municipio medio, Viladecans, ocultando su identidad sexual. Cuando llegó a la isla enloqueció de libertad. “Aterricé en Ibiza y me pareció otro planeta. Yo venía de un pueblo pequeño, donde tenía que ocultar mi identidad sexual. Y en la isla si eras un chico e ibas con falda no te miraba nadie. Fue un cambio salvaje”, aseguró a EL PAÍS. Era mediados de los ochenta.

Xavier Font, el cerebro y el mayor, tenía un gran poder de seducción y logró conformar un cuarteto a sus órdenes: Gard Passchier, un holandés que había conocido en la isla; su hermano Luis Font y Arjona. El cabecilla mantenía una relación sexual tanto con Passchier como con Arjona.

Los cuatro se instalaron en una casa en Ibiza. Diseñaban sus llamativos modelos e iban a la discoteca de moda, Ku. Pronto empezaron a llamar la atención. Los dueños vieron un filón y les contrataron. Les pagaban un millón de pesetas al mes (6.000 euros de los ochenta). Su trabajo consistía en subirse a unas plataformas y bailar, exhibirse, coquetear.

Entonces Font pergeñó el número de los abanicos, su gran seña de identidad. Se inspiró en un grupo que vio en un local de ambiente de Sitges: “Llevaban unos abanicos pequeños y aprecié un movimiento que me cautivó. Llegué a mi casa y empecé a construir. Como soy un exagerado me inventé los abanicos XXL. Conseguí el movimiento con nueve varillas que cogí del material de uno de mis hermanos, que trabajaba en aeromodelismo. Hice unos agujeros y utilicé las sábanas de mi madre”. Así creaba el fantasioso Font.

La actitud desinhibida del cuarteto encajaba con la imagen que quería dar España con el primer gobierno del PSOE de Felipe González: un país moderno, abierto a todas las tendencias después de años de opaca dictadura y tras la esperanzadora Transición. La Movida ya triunfaba en todo el país y Locomía tenía su sitio en aquella fiesta, más si operaba desde la hedonista Ibiza.

Pero la vida excesiva comenzó a golpear al cuarteto después de cuatro años cobrando un buen caché en las discotecas ibicencas. Se rompió por el lugar más débil, el sensible Manuel Arjona, que comenzaba a tener problemas importantes con las drogas. A Arjona le convenía dejar ese entorno tóxico y el grupo abandonó Ibiza. Aún le quedaba lo mejor a esta peculiar agrupación. Entró en juego José Luis Gil, un experimentado cazatalentos musical que había trabajado con Miguel Bosé, Enrique y Ana, Rafaella Carrá, e incluso grupos de la Movida como Nacha Pop o Alaska. Gil les propuso formar un grupo musical a un cuarteto que hasta ese momento básicamente eran bailarines que animaban discotecas.

Gil dio con la tecla y las primeras canciones fueron un bombazo: Locomía (con su célebre: “Disco, Ibiza, Locomía, moda, Ibiza, Locomía, sexy, Ibiza, Locomía”), Rumba Samba Mambo o Gorvachov. En aquella época realizaron una actuación en la sala madrileña Joy Eslava que se convirtió en un acontecimiento para recordar en muchos años: una concentración de público homosexual actuando con irreverencia y libertad.

En pleno éxito, también en Latinoamérica, las personalidades de Font y Gil chocaron. Arjona, como casi siempre, estaba en medio, indeciso. Font convenció a los otros tres del grupo para romper el contrato discográfico y de representación con Gil. “Fuimos unos desagradecidos con Gil. Fue un gran error incumplir el contrato. Eso acabó con el grupo. Éramos cuatro niñatos que nos dejamos embaucar por Font”, dijo Arjona en 2022.

A mediados de los noventa el fenómeno Locomía se apagó, asfixiado por demandas y amenazas entre discográficas y representantes. El chiste ya no hacía tanta gracia. Hubo cambios de miembros de forma constante, pero Arjona fue el más involucrado, junto a Xavier Font, que siempre estuvo al mando. Con algún paréntesis, Arjona permaneció en Locomía 35 años. En 2022 reflexionaba: “Me he sentido utilizado por Font. Para él, Locomía es solo un negocio; para mí es trabajo, pero también mi vida. La historia de Locomía es un trabajo grupal; sin la aportación de todos no se hubiese conseguido. Hace cinco años lo tuve que dejar porque no me compensaba y debía cuidar a mis padres”. Font fue condenado en 2012 por tráfico de drogas a tres años de reclusión. Encontraron en su casa pastillas de éxtasis. Pasó tres meses en prisión y consiguió el régimen abierto por buena conducta: libertad durante el día, pero debía dormir en un centro barcelonés. Quedó libre en 2015.

La popularidad del documental de Locomía de Movistar Plus impulsó a Font a resucitar el grupo con otros miembros. Arjona ya no tenía ganas. Se retiró a su pueblo con sus padres para llevar una vida tranquila dedicada a una de sus pasiones, la pintura. Hasta hace unas horas. Contactado por este periódico, José Luis Gil, que se comunicó con Arjona la última vez el día del cumpleaños de este, el pasado 21 de marzo, señala: “Manuel Arjona era un gran ser humano, el espíritu elevado de Locomía, la elegancia bailando y la timidez dulce y bondadosa como persona. Todos le recordarán por ello”.

[Fuente: Carlos Marco para el pais.es  -Enlace original-]